Neurocoaching, ¿una nueva metodología o simple marketing?

Hace pocos días recibí una invitación para una actividad en que un profesor de coaching en la universidad, quien no cuenta con estudios ni acreditaciones en esta disciplina, daría una charla sobre el “neurocoaching” el cual es presentado como “el futuro”. No pude dejar de recordar esos avisos publicitarios del “nuevo detergente” que es totalmente igual que el anterior pero con un color diferente.

Cuando las cosas se ponen de moda el mercado opera en aquello que mejor sabe, dar pie para la expansión de ideas y nuevas versiones de lo mismo para diferentes públicos, tamaños, precios, etc, y el marketing toma un lugar preponderante, incluso más que la calidad, la ética y la rigurosidad profesional, y esto pasa en muchas cosas y lamentablemente hoy son las propias universidades las que orquestan estas situaciones.

¿Es el “neurocoaching” una nueva metodología de acompañamiento?, al buscar de qué se trata esto encontramos que se presenta como una metodología que utiliza los avances de las neurociencias y el funcionamiento mental, para facilitar la generación de resultados en las personas, es decir, en la utilización de la programación neurolingüística que es una herramienta existente desde los años 70’s.

La programación neurolingüística es una poderosa herramienta que se encuentra catalogada dentro de las terapias breves y no del coaching, y si bien existen herramientas de PNL que son utilizadas en otros modelos de coaching, hablar de neurocoaching parecería más bien un slogan que algo serio, ni hablar de algo académico.

Si lo vemos desde el coaching neurolingüístico que existe hace años encontramos una metodología, si lo vemos desde el coaching ontológico hablaríamos del efecto generativo del lenguaje, si hablamos del coaching integrativo diríamos que efectivamente en el lenguaje y su cambio de creencias existen cambios estructurales en la mente, pero todos los modelos que menciono tienen una metodología, una forma clara y sistemática de aplicación, no así el “neurocoaching”.

Es importante que en este contexto de gran expansión del coaching tengamos algunos elementos para poder diferenciar aquello que realmente cuenta con sustente y lo que es utilizado como un slogan irresponsable y falto de fundamentos, ya que esto no solo se aleja de lo ético sino que llama a profundizar el desconocimiento de una herramienta de alto impacto, que ha demostrado ayudar a millones de personas en el mundo, y que debe seguir profesionalizando sus prácticas en vez de permitir que cualquier cosa sea coaching.

¿Estarán las instituciones de educación a la altura? ¿comenzaremos a ver a verdaderos especialistas o solo a los que leyeron un libro o fueron a un simple taller? Para enseñar hay que saber, y el marketing no ayuda en esta ocasión. Ha seguir educándonos y enseñando sobre lo que sí es y lo que no es, para que podamos vivir los beneficios de los acompañamientos realizados profesionalmente y con metodologías claras y probadas.

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