Los siete enemigos de la productividad

En el libro Thrive, Arianna Huffington comparte consejos prácticos para enfrentar el mundo laboral, sobre todo, sin estrés y más organización. Ella misma mencionó que había decidido escribir este libro luego de darse cuenta que su carrera la estaba absorbiendo de tal manera que ya no dormía lo necesario y su vida era práctimente el trabajo.

Pero, en general, en los ambientes laborales existe la búsqueda por ese profesional que sea capaz de hacer más de una tarea a la vez sin perder concentración, es decir, que pueda pasar de una función a otra con óptimos resultados. Pero lo cierto es que no todas las personas pueden hacer esto, y quienes se sienten presionados por llegar a tener habilidades multitarea que no poseen, finalmente se sienten frustrados o pueden, en el intento de serlo, hacer un mal trabajo.

Analizamos cuáles son los principales enemigos de la productividad. Para esto, Patricia Jirikils, psicóloga y coach internacional de Smart Coach, refiere sobre siete aspectos relevantes.

1. La Motivación: Es el factor clave para las mejoras en el desempeño laboral. Existen factores personales y ambientales que refuerzan creencias y valores en torno a la actividad a realizar y la satisfacción que esta entrega a la persona. La desmotivación constituye uno de los factores que afecta al compromiso y por ende a la productividad.

2. El clima organizacional: Aunque es un aspecto que pocos candidatos a un empleo suelen tomar en consideración, por lo mismo casi nunca preguntan cómo es el ambiente laboral o cómo será el equipo o jefe con el que trabajará, es muy relevante. Tanto así, que Jirikils dice “comprendida por todo lo que representa la organización, que va desde el espacio físico, la estructura organizacional, el ambiente social, entre otros, estos factores producen un clima determinado e induciendo a determinados comportamientos. El clima organizacional es uno de los factores que incide en la productividad”.

3. Falta de comunicación: Esta incurre en la motivación y ,por ende, en la productividad. La comunicación es vital, esta debería fluir en todos los sentidos, con mensajes claros y respetuosos, facilitando la expresión de opiniones, donde todos los miembros disponen de información suficiente, clara y oportuna. El no disponer de esta, afecta en la productividad ya que los roles y las funciones, pueden no estar bien definidas o incurrir en generar la percepción de exclusión.

4. Falta de Organización: La escasa claridad en la definición de roles y acciones a seguir, influyen de manera significativa en el rendimiento. Como consejo, Jirikils propone “desarrollar una estrategia que organice, no escatime en clarificar cada detalle. El qué, cómo y cuándo, reflejado en una planificación a seguir paso a paso, evaluando cada tanto, lo harán llegar a destino sin quedarse atrapado en el camino”.

5. Mala relación con el jefe: Es común escuchar quejas respecto al jefe y el trato que este otorga a sus subalternos. Para sobrellevar esto y que no afecte en el desempeño, Patricia Jirikils recomienda “recurrir a ciertas estrategias: no tomárselo a lo personal, puede que sea algo situacional producto del estrés laboral, conversarlo con el jefe, solicitar orientación a RRHH, intentar no sentirse víctima de las circunstancias y no perder el foco en la actividad”.

6. Las redes sociales: Si bien estas plataformas pueden ser de gran ayuda, como Twitter para mantenerse al día o LinkedIn para encontrar empleo, no es conveniente pasarse el día conectado. Se supone que hay trabajo que hacer y estas redes lo más seguro es que pueden distraer. Patricia Jirikils relata que “un sondeo realizado por Nucleus Research señala que se pierde como mínimo el 1,5% de la productividad por cada trabajador a causa de la interacción en redes sociales. Es algo que la empresa ha tomado en cuenta, bloqueando algunos servicios, sin embargo, mediante telefonía móvil estar conectados el día entero es posible. Las redes son en la actualidad el distractor por excelencia. La autorregulación es la clave”.

7. Horarios extensos: Las largas jornadas de trabajo generan malestar a nivel individual y colectivo. “La creencia que debes pasar muchas horas en el trabajo, no se traduce en mejor y mayor nivel de productividad. Es algo que hay que revisar y replantear y preguntarse: ¿Cómo se compatibiliza la vida laboral con la familiar? ¿En qué momento el espacio  para el ocio y la distracción? ¿Es saludable?.. En fin, preguntas vinculadas a la calidad del trabajo, las condiciones contractuales, las remuneraciones, temas de género y trabajo son temas que requieren profundizar el debate.

*Por Patricia Jirikils – Coach Internacional de Smart Coach

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