Coaching y proactividad, una buena dupla para crecer y ser exitoso

Para hablar de coaching y proactividad, es necesario entender cada uno de estos términos por separado. Sobre el primero ya se ha hablado mucho en este blog, y podemos resumir que se trata de un proceso de acompañamiento en el que se orienta a una persona al logro de sus metas propuestas.

Por otra parte, la proactividad, sí es necesario definirla bajo diferentes perspectivas. Crant (2000), citado por Zamora (2011) en su libro titulado “Trabajo en equipo: motivación, compromiso y resultados”, explica que es un comportamiento proactivo, que puede verse como “la toma de iniciativas para la mejora de las circunstancias actuales o para la creación de otras nuevas”. 

Además, agrega que una persona proactiva es aquella que “no se deja limitar por las fuerzas del momento e introduce cambios en el entorno”.

Sin embargo, el famoso escritor Stephen Covey, autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, hace algunas acotaciones importantes sobre la proactividad y a propósito indica:


“No significa sólo tomar la iniciativa. Significa que, como seres humanos, somos responsables de nuestras propias vidas. Nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. Podemos subordinar los sentimientos a los valores. Tenemos la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan”.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver entonces el coaching con la proactividad?

Relación entre coaching y proactividad

Lo primero, es tener claro que quien se participa de un proceso de coaching, suele hacerlo porque busca un cambio, porque persigue transformar su realidad y mejorarla. Esto supone un accionar por parte del “coachee” o cliente, para así obtener los resultados que desea y se ha propuesto. 

Esta premisa es apoyada por la coach y psicóloga Pilar García, quien en su artículo La proactividad uno de los pilares básicos del coaching, expresa que “uno de los principios de coaching es que ‘el aprendizaje’ está en la ACCIÓN. El cambio proviene de la acción no de la comprensión intelectual. La proactividad es en esencia ACCIÓN. Sin acción no puede desarrollarse un comportamiento proactivo”.  

Por ende, es necesario que quien desee pasar por procesos de coaching sea una persona proactiva, dispuesta a cambiar su vida, y con las ganas necesarias para recibir todo lo positivo que esto puede traerle, o que al menos esté dispuesta a buscar en su interior la motivación suficiente para cambiar sus patrones actuales y comenzar a actuar diferente para alcanzar sus metas.

Cabe destacar, que el coaching integrativo trae efectos positivos no solo en lo laboral, sino también en lo personal y este puede servir para alcanzar todo lo que deseas. En este artículo, Coaching de vida: 10 claves para lograr lo que anhelas, puedes ampliar esta información. ¡No te la pierdas!

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