Coaching para ejecutivos: ¿cómo elegir?

El coaching ha crecido fuertemente los últimos años en toda América Latina y se ha posicionado como una excelente alternativa para el acompañamiento de profesionales de línea media, ejecutivos y gerentes, para potenciar sus habilidades, mejorar su desempeño y permitirles mejores resultados por medio de una facilitación altamente efectiva.

Sin embargo, ¿cómo elegir el proceso de coaching que realmente se ajuste a las necesidades? Lamentablemente en la actualidad las empresas y áreas de recursos humanos no saben bien en qué fijarse ni con qué criterios elegir a un coach para realizar un proceso de acompañamiento al interior de un equipo gerencial o un equipo de trabajo en una organización, y esto se debe al profundo desconocimiento que existe sobre qué es realmente el coaching, cuáles son sus alcances y de qué manera se implementa para un correcto logro de objetivos. Esta situación se agudiza aún por la gran cantidad de personas y empresas que venden cualquier cosa con el nombre de coaching, cuando lo que realmente hacen es engañar a sus clientes con metodologías que no corresponden.

En primer lugar, el coaching es una disciplina que se estudia y acredita por medio de instituciones internacionalmente reconocidas, como lo son PCA, ICF o IAC entre otras, las cuales se dedican a desarrollar programas, estándares y procesos formativos reconocidos en muchos países y cada uno con sus métricas, técnicas y resultados. Algo que muchas veces los ejecutivos no saben, es que no basta con buscar un executive coach, sino que es necesario saber qué enfoque o modelo de trabajo o metodología utiliza.

En esa línea, las opciones existentes son el coaching ontológico, integrativo o neuro-lingüístico, principalmente, y no todos tienen los mismos resultados en el mundo de las organizaciones. Por ejemplo, el coaching ontológico pone sus esfuerzos en procesos del ser, lo que lleva la mayoría de las veces a tener procesos largos y con resultados muy difíciles de ser medidos para el cliente y la organización en general, por lo que si bien es muy utilizado en empresas, no ha brindado resultados realmente satisfactorios en gran parte de ellas, según datos recientes.

Por otra parte, el coaching neuro-lingüístico, ha mostrado buenos resultados, aunque no cuenta con modelos de gestión de personas que permita darle seguimiento y alinear este proceso de acompañamiento con las métricas propias de las organizaciones, y por lo tanto es un aporte, pero aún falto de integración empresarial.

Finalmente, el coaching integrativo, modelo que al igual que el ontológico se ha fraguado desde Chile, es una visión moderna y en amplio crecimiento gracias a sus resultados medibles y su orientación a metas concretas de cada cliente, lo que responde de mejor manera a los requerimientos de los ejecutivos actuales, en contextos cada vez más demandantes y donde el costo-oportunidad de la gestión del tiempo son cruciales para los logros generales.

Es importante elegir profesionales acreditados en esta disciplina de manera formal, así como constatar su experiencia previa de manera de trabajar con personas realmente competentes en el acompañamiento de resultados y no terminar en un club de campo haciendo juegos que nada cambian, mientras nos quieren hacer creer que eso es coaching, cuando es lo más alejado a la real metodología de esta disciplina que sigue dando de qué hablar gracias a sus resultados.

Por Isaías Sharon, Director Ejecutivo de Smart Coach

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