Coaching, la alternativa para la dañada política

Lamentablemente no es novedad si decimos que la política chilena está desprestigiada y que la ciudadanía tiene bajos índices de confianza en las instituciones, en la estructura y en las personas que ejercen el rol de la gestión del poder y que toman las decisiones del ámbito público.

Sin ir más lejos, desde el reciente terremoto que afectó fuertemente a la región de Coquimbo, algunos parlamentarios por la zona cumplieron con su agenda previamente definida y decidieron tomarse algunos días de vacaciones fuera de Chile, a pesar del desastre que afectaba a su distrito o circunscripción  y sin importarles que justamente era en semana distrital, que es el tiempo destinado a estar en el territorio que representan.

En dicha semana distrital un total de 14 parlamentarios no cumplieron con su deber de visitar la zona que representan.

Esto es algo reciente, pero sin duda son varios los escenarios en los que los políticos están dejando una muy mala imagen. Para que hablar de aquellos que están vinculados con los polémicos casos de fraude tributario y financiamiento irregular de campañas, a lo que al parecer ya no causa tanto asombro.  Al haber salido a la luz varios episodios de este tipo, la cuestión ha ido perdiendo un poco de fuerza.

Tristemente este accionar equivocado lo vemos repetidamente en diferentes aristas en las que los políticos se desarrollan y habla de una necesidad que va más allá de la asesoría comunicacional o de reformas a las estructuras legales que rigen el quehacer político.  El actual escenario está invitando a la clase política a hacerse cargo de la dimensión más profunda, es decir, de las creencias y valores de quienes se dedican a la política en sus diferentes ámbitos.

Es por esto que Chile B se pregunta: ¿Qué pasaría si los políticos fueran personas que se comporten coherentemente con la llamada “vocación de servicio público”?

Consultando a algunos especialistas en la materia, salta a la luz el coaching, una herramienta importante y poderosa para poder trabajar con aquellos que al parecer se dedican a lo público con intereses más bien privados(personales), y de esa manera actuar de forma más coherente consigo mismo y con el entorno.

Definir metas con claridad, actuar consecuentemente, lograr integración entre lo que se cree, los valores y las propias acciones, son algunos de los elementos que hoy por hoy vendrían tan bien para tantos representantes de lo público que tan sólo proyectan aquello que no estaba en el slogan.

Frente a esta necesaria herramienta, Chile B contactó al Psicólogo Organizacional Isaías Sharon, director ejecutivo de Smart Coach, para explicar de qué forma podríamos aplicar de manera más efectiva este método, conocer su aporte y aventurarnos en la postura de los políticos sobre este tipo de asesoramiento.

-¿En que contribuiría contar con esta herramienta?

Implementar la metodología del coaching para las esferas políticas ayuda no sólo a mejorar las habilidades relacionales y comunicacionales, sino que también puede colaborar en el aumento de la motivación por la labor que se realiza y el descubrimiento y construcción de un plan que le dé más sentido. Eso ayudaría a que quienes tienen intereses solamente personales los puedan buscar donde corresponde e ir orientándose de mejor manera. Si todas las personas pasaran por un proceso así la probabilidad de que elijan trabajos que les hacen más sentido y los hacen más felices sería muchísimo mayor.

-¿Sería posible aplicarla en nuestro país?

Esta herramienta se aplica, lo que ocurre es que no siempre se hace con profesionales realmente competentes en la materia, y en política se gasta mucho más en acciones de clientelismo que en acompañamiento estratégico de alto impacto. La política nacional aún es muy poco profesional, de mucho “compadrazgo” y poca profesionalización aún. Pero es algo que se puede hacer si las autoridades estuvieran realmente disponibles a tomar algunas de estas acciones en serio.

-¿Usted cree que estarían dispuestos los políticos a recibir este tipo de “asesoramiento”?

Probablemente un gran número no lo estaría, primero porque en realidad no saben en qué consiste y suelen pensar que un coach es quien te dice lo que tienes que hacer, y eso es mentira. Pero estar disponible a un acompañamiento así significa que se está dispuesto a cambiar, a ser mejor, y sobre todo a hacerse cargo de uno mismo y tomar decisiones diferentes, y a eso no todo el mundo está realmente disponible.

-¿Cuál cree que son las áreas más afectadas que hacen considerable esta herramienta?

Es cosa de ver la falta de credibilidad que tiene la clase política de forma transversal, los atributos que las personas ven en los partidos y quienes los lideran, para saber que la imagen no está bien y que mirar para el techo o aguantar a que el tema pase ya no es una estrategia que permita mejorar la situación actual.

-¿Mejoraría la visión de la población frente a la política en general?

El coaching ayuda a que las personas cambien y mejoren su desempeño y logro de metas, si la gente hace eso se nota, y el resto lo percibe, por lo que claramente podría ayudar a mejorar la opinión pública.

-¿Por qué se habrá puesto tan exigente la ciudadanía, cambiaron ellos o los políticos?

Cambió la sociedad en su conjunto y hay cosas que hoy no se aceptan más, ni se perdonan como se hacía antes. Estamos aún en un proceso de cambio social, una nueva transición, donde las estructuras y sus líderes no están preparados, o al menos eso han demostrado hasta acá, para hacerle frente y poder liderar el cambio que se está instalando.

-¿Qué le hace falta a la política chilena y a los personeros?

Integridad, que lo que dicen se refleje de forma real en sus acciones, que sean personas con una composición ética y no sea mero pragmatismo de lo que conviene o lo que no. Es volver a la ética como guía de las acciones personales y colectivas.

-¿Se ve salida en el corto plazo o es necesario un recambio? Teniendo en cuenta que las malas prácticas son transversales.

El recambio generacional muchas veces es propuesto como una solución, casualmente quienes lo promueven son precisamente los que quieren entrar y que lamentablemente no tienen prácticas diferentes en la mayoría de los casos. Quizás la solución es que la ciudadanía deje la apatía política y se integre a cambiar y reformar un sistema que tiene muchos vicios. Por lo tanto la responsabilidad es de cada uno y no sólo de las actuales autoridades o partidos.

Revisa la entrevista en Chile B

Dejar un comentario

Por favor ten en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados